Amelia nació en el estado de Kansas en el año 1898, su gran tesón le permitió conseguir su gran sueño: ser una aviadora profesional. Ya en 1918 se convirtió en una de las primeras mujeres en obtener el permiso vuelo.
Por aquellos años la aviación todavía encontraba “en pañales”, la capacidad técnica de los aviones todavía no permitía dominar la escala planetaria y era toda una aventura el plantearse hacer un viaje largo sin escalas como era la travesía del océano atlántico.
En 1928 Amelia se embarcó en la primera aventura que le reportaría fama mundial: se convirtió en la primera mujer en atravesar el Atlántico en avión, aunque esta primera vez lo hizo solo de pasajero. Su atrevimiento era increíble para la época, dejando fiel reflejo en los periódicos del momento, convirtiéndose en una verdadera estrella. Ella aprovechó esto para poder acceder a sus sueños en solitario, realizando marcas cada vez mejores, con el objetivo de atravesar ella solo el Atlántico. En el año 1932, emprendió la travesía a los mandos de un avión Lockheed, consiguiendo llegar en tan solo 2 días y claro, sin escalas.
Así, Amelia fue la primera persona que había cruzado dos veces el Atlántico.
Sin embargo su espíritu aventurero no podía detenerse aquí, ella siguió planeando nuevas travesías, aunque según ella misma sabía no creía que llegaría a vieja.
Tan solo 5 años después, en 1937, comenzó la tentativa de dar la vuelta al mundo, sin embargo, este sería su último viaje. En efecto, después de muchas jornadas triunfantes, y de hacer escales en 2/3 partes del planeta, cuando solo le quedaba dar el salto del océano pacífico, el avión que Amelia pilotaba desapareció sin dejar rastro. Después de unos días de búsqueda sin pausa, se tuvo que aceptar su desaparición, pasando así a la leyenda de la aviación.
Sin embargo no se olvidó su caso. Muchos años después, un grupo de periodistas reabrieron la investigación y sacaron a la luz una más que dudosa historia de espionaje.
Supuestamente, Amelia, al servicio del servicio de espionaje de Estados Unidos, se proponía sobrevolar las bases japonesas del Pacífico, con el objetivo de obtener pruebas del rearme de dicha potencia en la zona. Sin embargo habría sido descubierta, obligada a desviarse de la ruta y hecha prisionera en un campo de concentración japonés.
La falta de pruebas convincentes y el silencia oficial mantenido por todos los inculpados, terminaron por acallar la noticia, pero la duda quedó sembrada. Posiblemente nunca se sepa lo que realmente le ocurrió a Amelia en mitad del océano pacífico.